La segunda reserva mundial de gas no convencional dejó de ser promesa: la producción de Neuquén crece sostenida, el gasoducto troncal desde Tratayén amplió la capacidad de evacuación y la reversión del Gasoducto Norte permitió sustituir el gas boliviano en declino. Los proyectos de licuefacción —buques licuefactores primero, planta en tierra después— apuntan a exportar GNL a escala en la próxima década.

El efecto geopolítico es doble. Hacia adentro, cambia la balanza energética y la matriz de costos de la industria, incluida la del centro del país. Hacia afuera, convierte a la Argentina en proveedor potencial de Chile, Brasil y del mercado atlántico de GNL, con lo que ello implica en términos de interdependencia regional.

Qué mirar

Las decisiones finales de inversión de los proyectos de GNL y sus socios; los contratos de largo plazo con compradores asiáticos y europeos; la competencia de EE.UU. y Qatar, que agregan capacidad masiva en la misma ventana; y la infraestructura de evacuación restante.

Para profundizar

— El mercado global de gas y su ventana de oferta: Agencia Internacional de Energía.
— La cobertura de negocios del upstream argentino: Reuters Energy.
— El seguimiento local especializado: EconoJournal.